Hábitos que necesitas evitar

Tu calidad de vida se mide y se logra a partir de los buenos hábitos que puedes desarrollar cuando decides buscar un alto grado de bienestar en tu salud física y mental. Sin embargo, debes estar atento a los hábitos que necesitas evitar.

Existen por lo menos 3 hábitos que progresivamente van deteriorando nuestro bienestar y es necesario erradicarlos por completo de nuestras vidas.

Saltarte el desayuno

El desayuno es la primera comida del día. El cuerpo necesita alimentos distribuidos a lo largo del día para que el metabolismo pueda funcionar.

De esta manera, cuando desayunas puedes ofrecerle a tu cuerpo el combustible necesario para afrontar el comienzo de la jornada laboral o personal que tengas durante el día. Los primeros alimentos que tomas al levantarte pueden aportarte el 25% de la energía diaria. 

Aunque pueden ser diversos los motivos que llevan a algunas personas a saltarse el desayuno, no tomarlo puede aumentar el riesgo de infarto y problemas estomacales. 

Además de los problemas mencionados, saltarse el desayuno puede generarte otros problemas adicionales como: 

  • Disminución de la concentración.
  • Disminución de las habilidades y las capacidades mentales.
  • Problemas en la gestión efectiva de las emociones.
  • Desequilibrios con la glucosa aumentando riesgo de padecer diabetes 2.
  • Riesgo de padecer aterosclerosis, el cual es un endurecimiento o estrechamiento de las arterias por la acumulación de placa.

Al tomar el desayuno, puedes evitar una costumbre peligrosa que puede agravarte los problemas estomacales o ser los detonadores de otras enfermedades: cuando desayunas, puedes proporcionar de mejor manera las próximas comidas a lo largo del día. 

De esta forma, evitas caer en la tentación de comer o “picar” entre horas consumiendo comida chatarra y dulces.

Finalmente, en lo emocional, la falta de nutrientes puede generarte descontroles emocionales como el estrés y la irritabilidad que luego conectan con la ingesta abusiva de comida, desencadenando un fuerte problema de obesidad, que se relaciona posteriormente con el nivel de tu autoestima.

Exponerte a situaciones de estrés

El estrés se encuentra definido como una tensión o presión nerviosa. Puede ser físico, que por lo general llega al tener una enfermedad; emocional, cuando fallece un ser querido y psicológico en momentos de tener una experiencia sorpresiva o inesperada.

El estrés a corto plazo puede permitirte que el cuerpo luche o se “fugue” cuando se siente amenazado. Por otro lado, el estrés a largo plazo puede generarte un alto nivel de hormonas de estrés del cual no puedes recuperarte con el tiempo que es necesario para lograr el equilibrio hormonal. Adicionalmente, vivir constantes situaciones estresantes puede dejarte las siguientes consecuencias:

  • Dolor de estómago, que puede desencadenar una diarrea o vómitos frecuentes.
  • Obesidad al aumentar el apetito, que puede generar a su vez un riesgo de padecer diabetes o una enfermedad cardiovascular.
  • Debilidad en el sistema inmunitario, haciéndote propenso a infecciones.
  • Problemas en el sistema nervioso, al generar ansiedad, pérdida de sueño, depresión y falta de interés en actividades propiamente físicas o deportivas.
  • Afecta la memoria y la capacidad de decidir correctamente.
  • Aumenta la presión sanguínea, la frecuencia cardíaca y la grasa en la sangre.
  • Cansancio excesivo.
  • Miedo exacerbado.
  • Depresión y ansiedad.
  • Disfunción eréctil, irregularidades en el ciclo menstrual y pérdida del deseo sexual
  • Pérdida o aumento del apetito.
  • Dificultad para dormir.

Una forma de aliviar el estrés es viajar.

Tener una vida sedentaria

Este es uno de los hábitos que necesitas evitar,  hace referencia a las personas que pasan mucho tiempo sentadas o acostadas y que hacen poco o nada de ejercicio y presenta además un grado de desinterés en realizar prácticas deportivas. 

Otro de los hábitos que necesitas evitar es el sedentarismo,

comportamientos sedentarios incluyen jugar con consolas, ver televisión y usar el ordenador por tiempos prolongados.

Para saber si llevas una vida sedentaria, puedes analizar si realizas menos de 30 minutos diarios de ejercicio, menos de tres días a la semana y no logras superar las 2000 calorías diarias.

Cuando tienes un hábito en el que tu estilo de vida se vuelve inactivo puedes presentar las siguientes consecuencias:

  • Al producirse menos calorías tienes más probabilidades de aumentar de peso.
  • Puedes perder masa muscular y resistencia al no hacer uso constante de los músculos.
  • Tus huesos pueden debilitarse.
  • Tu circulación sanguínea en las piernas se ralentiza.
  • Tienes riesgo de afectar considerablemente tu metabolismo y tendrás más problemas para sintetizar tus grasas y azúcares.
  • Tu sistema hormonal se desestabiliza

Cuida tu salud mental mediante la buena alimentación y la actividad física

Con relación a la salud mental, pueden suceder tres cosas: en primer lugar, la falta de movimiento en tu cuerpo puede alterar algunos neurotransmisores que se producen en el sistema nervioso aumentando los niveles de ansiedad, depresión y estrés. 

En segundo lugar, puedes tener falta de motivación que te impide lograr metas concretas y con ello desarrollas altos niveles de frustración. Por último, tienes una fuerte tendencia a procrastinar, es decir, retrasas de forma indefinida ciertas obligaciones del día a día. 

Finalmente, hay dos importantes hábitos que necesitar evitar y no pasar por alto: por un lado, la mala alimentación y la falta de actividad física son la segunda casa de muerte en el mundo después del tabaquismo. 

Por otro lado, las mujeres sedentarias notan con más fuerza los efectos de la menopausia. 

Así que, ¡A comenzar a cuidar tu salud! siempre pensando en los hábitos que necesitas evitar.

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